Cuando en 2015 se formulan los ODS – Objetivos de Desarrollo Sostenible –, se hacen pensando en un marco global de actuación que contemple, entre otros muchos aspectos, la adopción de medidas urgentes para combatir el cambio climático (ODS 13).

 

 

Sin embargo, nos enfrentamos a escenarios tan dramáticos como el que afirma que las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera aumentaron a una velocidad récord en 2016, alcanzando valores sin precedentes, en palabras de la OMMOrganización Meteorológica Mundial -, como consecuencia de la propia actividad humana a la que se ha venido a sumar el fenómeno del Niño. Este aumento de CO2, y otros gases de efecto invernadero, tienen el potencial de iniciar cambios drásticos en los sistemas climáticos que todos hemos percibido.

Sabemos que una temperatura más cálida del mar  desencadena sequías en regiones tropicales y huracanes e incendios de dimensiones espectaculares. Cada año, desde el 2015, se está revelando como el más caluroso de la historia.

Pero además, se advierte que las emisiones de gases contaminantes por parte del sector agrícola, lejos de disminuir, aumentarán en un futuro si no se adoptan formas sostenibles de producción y consumo, arrastrando con ello a millones de personas a un círculo vicioso de inseguridad alimentaria, malnutrición y pobreza. Entre las soluciones propuestas, destaca la recuperación de tierras y bosques degradados, acabar con el desperdicio de alimentos y criar ganado con bajas emisiones de carbono.

 

Por ello, se ha pedido más ambición para enfrentarse al cambio climático en la reciente Conferencia sobre el Clima de Bonn, celebrada un año después de la entrada en vigor del Acuerdo de París. De la Cumbre salen algunos compromisos concretos, como la alianza entre Canadá y Reino Unido para pedir al resto de países que establezcan un calendario de cierre de sus centrales de carbón, el combustible fósil que más contribuye al cambio climático. La apuesta por las energías renovables sigue siendo un valor en alza al que se suma la introducción del vehículo eléctrico de manera generalizada.

La solución pasa, en definitiva, por las manos de todos: particulares, empresas y gobiernos, del norte y del sur. El planeta demanda nuestra ayuda y es momento de pasar a la acción. Con el cambio climático, no se juega!!