Con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de las mujer en nuestro entorno, Abijan, Costa de Marfil, el Centro de Formación Profesional Yaraní se propuso mejorar las competencias profesionales de 100 auxiliares de clínica mujeres y formar a otras 100 para que puedan desempeñar ese trabajo.

¿Por qué nos interesó este campo? Porque la situación de los últimos 5 años de un país como Costa de Marfil en conflicto se ha ido empeorando, sobre todo en lo referente a la pobreza, marginación, injusticia, tocando a la mujer de mucho más cerca. Como se dice en África, si mejoras una mujer, mejoras una familia, un barrio, todo el pueblo. Y es cierto, sobre ellas cae, la mayoría de las veces, el peso financiero, de la educación y cuidado de la familia. Una familia que, en África, está compuesta de los hijos, sobrinos, tíos, abuelos, etc., llegando a formar grandes comunidades. La profesión de auxiliar de clínica tiene además una influencia directa sobre la calidad de la asistencia a los enfermos, que aquí es muy deficitaria. Además, en los últimos años está muy demandada, por los hospitales y clínicas, tanto privadas como públicas; así que la inserción laboral es más probable.

Estábamos seguros de que esta formación le interesaría a un buen número de mujeres que, habiendo acabado sus estudios de secundaria, no pueden avanzar hacia los estudios superiores por falta de medios o de motivación. También a las que no han podido acceder a esos estudios de secundaria y a las mujeres que, ya trabajando, no tienen un adecuado nivel de competencia y deben ponerse al día, sobre todo en lo referente a la higiene, y así mejorar la atención de muchos enfermos. También ayudaríamos a desarrollar económicamente nuestro barrio, Abobó, uno de los más afectados por la pobreza y que ha acogido el desplazamiento de población a causa de la guerra.

Gracias a la ayuda de IC-LI y al proyecto que llamamos “Centro de Formación Profesional Sanitaria y Defensa de los Derechos de la Mujer” pudimos ponernos manos a la obra entre 2008 y 2009. Hemos tenido que desarrollar todo un plan de estudios adecuado, ya que por ahora la que había era una formación de 6 meses que no responde verdaderamente a las necesidades del personal que realiza esas tareas. Un valor añadido de nuestro programa es la formación en Ética y deontología profesional. Esto ha sido muy valorado por las estructuras que han acogido nuestras alumnas en prácticas y luego a muchas una vez profesionales. Consideran que nuestras alumnas son íntegras y dignas de confianza, al mismo tiempo que con un trato agradable hacia los enfermos. Algunas han ayudado a mejorar el grado de profesionalidad de sus departamentos aportando su “saber hacer”.

Se han destacado por la puntualidad, el cuidado del uniforme profesional y el respeto de las normas de higiene y de seguridad. Alguna colega se sorprendía cuando una de nuestras alumnas le pedía guantes para realizar una tarea que los requería. Esto ayudó a que también otros miembros del equipo comenzaran a utilizarlos y a que la clínica los pusiera a su disposición. Han aprendido a jugar su rol y a relacionarse con los otros profesionales de su equipo sin invadir competencias que no les corresponden; a saber llevar posibles situaciones de corrupción o que atentan contra la vida y el respeto de la persona.

La formación en higiene hospitalaria de agentes de salud y para auxiliares de clínica, la hemos podido llevar a cabo gracias a la colaboración de nuestros profesores y de la asociación AIFUP. Estos últimos han dirigido la formación de los agentes de salud.  Hemos podido formar 100. El intercambio entre profesionales ha sido muy interesante. Han tomado conciencia de los riesgos hospitalarios y de la necesidad de la formación, a veces, extensible a otros profesionales no directamente sanitarios de los hospitales. Por ejemplo el personal de limpieza y mantenimiento de material, así como los responsables de la morgue. Juntos han reflexionado sobre las medidas de actuación en el medio profesional y han tomado decisiones concretas de plan de acción.

En definitiva, estamos muy satisfechos de contribuir con nuestra pequeña aportación a la mejora de las condiciones de vida y la mejora de la competencia profesional de un sector tan transcendente para la población como es el sanitario. El Proyecto fue financiado por la Diputación Foral de Gipuzkoa, el presupuesto era de 166.725,00 euros y la subvención otorgada fue de 119.952,00 euros.